La leyenda de la discoteca Attica: “Iba desde el currela hasta el más pijo de Madrid. Y la gente loquísima, tomando de todo”.

Colas en el Reina Sofía y en doña Manolita, riadas de gente en Preciados, tiendas repletas de clientes comprando, terrazas a reventar, decenas de móviles inmortalizando la Plaza Mayor o la Puerta de Alcalá, hoteles sin plazas… La fotografía de la ciudad durante el Puente del Pilar cada vez se asemeja más al Madrid previo a la pandemia.

Madrileños y visitantes se lanzaron al centro de la capital para disfrutar del primer puente sin restricciones de aforos ni de horarios. La Gran Vía, que hace más de un año languidecía llena de locales cerrados, vuelve a ser ahora la Gran Vía de siempre, atestada de turistas, sobre todo, nacionales, deseosos de ver algunos de los musicales que ya han vuelto a la cartelera como Ghost, Grease o el mítico Rey León.

«Madrid se encuentra hasta arriba de gente. He estado caminando y está a rebosar» o «está muy llena» eran los comentarios generalizados entre los paseantes. Y eso que muchos madrileños se escaparon a la playa aprovechando todavía el buen tiempo y las carreteras registraron grandes atascos de salida el pasado viernes.

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